Entrevista a Vicente Agulló García: Profesor de la UMH

 


Tuvimos el placer de hacerle una entrevista al Dr. Vicente Agulló García, profesor de la asignatura de Biotecnología Alimentaria y sin duda todo un experto en transgénicos. Aquí tenéis las preguntas que pudimos hacerle y sus respuestas al respecto. 

1. Desde el punto de vista nutricional, ¿cómo se comparan los alimentos transgénicos con los no transgénicos en términos de nutrientes esenciales, vitaminas y minerales?

Desde el punto de vista nutricional, los alimentos transgénicos no suelen diferir significativamente de los alimentos no transgénicos en términos de nutrientes esenciales, vitaminas y minerales. Esto se debe a que los procesos de modificación genética están diseñados para mantener el perfil nutricional original, garantizando su equivalencia sustancial. Sin embargo, una ventaja clave de los alimentos transgénicos es la posibilidad de mejorarlos nutricionalmente, proceso que se conoce como biofortificación. Por ejemplo, el arroz dorado ha sido modificado para incluir beta-caroteno, precursor de la vitamina A, con el objetivo de prevenir deficiencias de esta vitamina en regiones donde el arroz es un alimento básico. En general, los alimentos transgénicos ofrecen la posibilidad de diseñarse para responder a necesidades nutricionales específicas.

 

2. ¿Cómo se aseguran los investigadores de que los alimentos transgénicos sean seguros para el consumo humano, y qué pruebas deben superar?

Para garantizar que los alimentos transgénicos sean seguros, agencias como la European Food Safety Authority (EFSA) y la Food and Drug Administration (FDA) exigen extensos estudios preclínicos y de campo antes de aprobar un alimento transgénico para el consumo humano, proceso que puede llevar años. Los investigadores siguen protocolos rigurosos y estandarizados, y entre las pruebas realizadas destacan estudios de: toxicidad donde se evalúa si las proteínas o compuestos introducidos tienen efectos adversos en la salud humana y estabilidad genética donde se analiza si el gen insertado permanece estable a lo largo de varias generaciones del cultivo. También se realizan estudios de digestibilidad para evaluar cómo el cuerpo humano degrada las proteínas introducidas, minimizando el riesgo de acumulación o efectos inesperados, o de comparación del perfil nutricional, como hemos comentado en la pregunta anterior, donde se verifica que el alimento transgénico no haya perdido nutrientes esenciales ni contengan compuestos tóxicos nuevos. Estos son algunos ejemplos de las pruebas que deben realizar los investigadores con el fin de poder aprobar el consumo de un alimento transgénico, aunque existen muchas otras.

 

3. ¿Existen riesgos de alergenicidad asociados a los alimentos transgénicos, y cómo se evalúan estos riesgos en el desarrollo de nuevos productos?

Sí, un posible riesgo de los alimentos transgénicos es la introducción de proteínas nuevas que podrían provocar reacciones alérgicas. Para mitigar este riesgo, los investigadores llevan a cabo diversos estudios para asegurarse de que la proteína introducida no cause este tipo de aversiones. Podemos destacar los análisis bioinformáticos para establecer una comparativa estructural entre la proteína introducida y los alérgenos conocidos, o pruebas in vivo en animales. En caso de que se detecte un riesgo significativo, el alimento no es aprobado, y las regulaciones internacionales exigen etiquetar claramente los alimentos transgénicos para advertir sobre posibles alérgenos.

 

4. ¿Cuál es su opinión sobre el impacto de los alimentos transgénicos en la seguridad alimentaria global y en la lucha contra problemas como la malnutrición y el hambre?

Los alimentos transgénicos tienen un papel fundamental en la lucha contra problemas como la malnutrición y el hambre. Estos cultivos pueden ser diseñados para aumentar la productividad agrícola gracias a resistencias a plagas, enfermedades o sequías, permitiendo cultivar en condiciones difíciles, además de abaratar en costes de producción al con la reducción de pesticidas o fertilizantes. De este modo, el aumento de oferta junto con la reducción de costos permite disminuir el precio de los alimentos transgénicos, haciéndolos más accesibles para poblaciones de bajos ingresos. Por otro lado, la biofortificación que hemos comentado anteriormente es un factor clave a considerar en el ámbito de la malnutrición de poblaciones desfavorecidas.

Sin embargo, a pesar de su gran potencial, los alimentos transgénicos enfrentan una serie de desafíos, como los posibles impactos ecológicos derivados de la transferencia de genes a especies silvestres o la aparición de plagas resistentes a las tecnologías introducidas, la concentración del mercado de semillas en manos de grandes corporaciones que podría limitar el acceso de pequeños agricultores y concentrar los beneficios económicos, o la resistencia social y cultural en algunas regiones, a la inclusión de estos alimentos. Por ello, su uso debe estar muy bien regulado para evitar estos posibles problemas. 


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