Charlas en institutos

 


Tras finalizar nuestras encuestas divulgativas en diferentes institutos, podemos concluir que la experiencia ha sido altamente enriquecedora y satisfactoria, tanto para nosotros como para los profesores y alumnos que han recibido las diferentes charlas. Pudimos realizar una serie de preguntas tanto antes como después de las charlas y analizar qué efecto tenía nuestro trabajo sobre la percepción de los transgénicos en los alumnos. Aquí os dejamos tanto el guion de la charla como el resultado y análisis de las encuestas.
Análisis Preguntas

“Estoy segura de que todos los que estamos aquí hemos consumido alguno de estos alimentos en nuestra vida. ¿Qué os parece si os digo que estos alimentos han sido modificados genéticamente por el ser humano? En concreto, el plátano ha sido modificado para eliminar sus semillas, el maíz para aumentar el tamaño del grano y la zanahoria para aumentar su contenido en beta-caroteno. Desde que el ser humano ha dejado de ser nómada, nos ha resultado necesario modificar genéticamente estos alimentos a nuestro gusto para poder beneficiarnos completamente de ellos.

No sé si habréis llegado ya a esa parte del temario, pero los genes se podrían definir de la siguiente manera: nuestras células son ciudades, y estas ciudades están formadas de edificios, trabajadores, carreteras, etc. Todo esto no se produce de la nada, y en el centro de la ciudad hay una gran biblioteca protegida. Este es el genoma de la célula, que es igual en todas las de nuestro cuerpo. Pues los trabajadores de nuestras células, cada vez que quieran hacer algo deben ir a la biblioteca y coger el libro (el gen) que explique, por ejemplo, cómo hacer un puente.

Vale, ahora imaginemos un maíz. En la tierra donde crece este maíz, se encuentran lombrices que se comen las raíces de esta planta. Adicionalmente, vemos que la planta del maíz no contiene ningún libro que le explique cómo defenderse contra esta lombriz en su biblioteca.

Sin embargo, sabemos de la existencia de una bacteria que produce una proteína insecticida, que es capaz de matar a dicha lombriz. Empleado las técnicas de ingeniería genética, somos capaces de transferir el libro de la bacteria que le explica cómo defenderse contra esta lombriz hasta la biblioteca del maíz. De esta forma, la planta del maíz será capaz de defenderse contra esta lombriz. 

Antes de empezar con las técnicas de cómo se obtienen estos alimentos, me gustaría dejar claro qué son. Los transgénicos son organismos a los que se les ha introducido ADN que no pertenece a su genoma original, es decir, exógeno y de otra especie mediante ingeniería genética. En cambio, los organismos modificados genéticamente son cualquier organismo que tiene su ADN alterado artificialmente.

En cuanto a cómo se obtienen estos alimentos, hemos manipulado la comida durante toda la vida: hibridación, cruces, selección, mutagénesis… Hemos llegado a un punto donde lo hacemos por transgénesis. Esto es literalmente copiar y pegar un gen de un organismo a otro. Es curioso pensar que en otras técnicas que no sean de ingeniería genética se saca al mercado tranquilamente cuando estamos mezclando genomas y muchas veces no sabemos ni lo que hemos hecho, pero cuando se inserta de una manera controlada como en los transgénicos aparece toda esta oleada de malos comentarios (no tiene ningún tipo de lógica preferir mutantes al azar que transgénicos).

Durante la inmensa parte de nuestra historia humana hemos creados estos alimentos mediante lo que llamamos como mejora tradicional, que básicamente es coger un alimento que veamos que tiene una cualidad que nos interesa, y cultivar solo esas semillas, o cruzar algunas de estas con una planta con otra cualidad que nos interese. Pero últimamente se ha hecho de forma más precisa, donde directamente cogemos los genes que nos interese de otro ser vivo, y lo introducimos en el material genético del alimento en cuestión. A esto se le llama modificación genética dirigida.

Después de todo esto, ¿por qué querríamos modificar genéticamente los alimentos? Pues, la verdad es que nos da un montón de beneficios. Uno de los ejemplos más claros es el arroz dorado, un tipo de arroz enriquecido con betacarotenos, que se transforman en vitamina A en el cuerpo. Este tipo de alimento fortificado tiene una importancia enorme en los países en desarrollo, donde muchas personas sufren de desnutrición. Adicionalmente, estas modificaciones pueden ayudar a evitar pérdidas económicas por plagas, sequías, salinidad del terreno, etc.

Antes de que estos alimentos salgan al mercado, deben pasar un proceso de control para asegurarnos de que está todo bien. Se busca normalmente que un alimento transgénico se clasifique como equivalente sustancial, es decir, que este nuevo producto es equivalente a su predecesor, por lo que no plantea nuevos riesgos y por ende es aceptable para su consumo. Cuando la ingeniería genética introduce un nuevo rasgo en una planta de cultivo y no se consigue de primeras esta equivalencia sustancial, la evaluación de su seguridad requiere responder a una serie de cuestiones relativas a:

● Cambios buscados por la manipulación

● Posibles cambios no pretendidos

● Estabilidad de la construcción génica

● Posible transferencia horizontal génica a otras plantas

La soja manipulada para hacerla resistente al herbicida glifosato contiene un nuevo gen que determina la enzima EPSPS (relacionada con el metabolismo de los aminoácidos aromáticos).

● Los estudios moleculares demostraron que se produjo el cambio deseado en la planta

● Construcción génica estable en varias generaciones

● La enzima producida no es tóxica, y la proteína se destruía rápido en condiciones habituales del procesamiento de la soja. Aún

comiéndose en crudo la proteína se degrada rápido en el tracto digestivo.

● Se comparó la soja tradicional y la modificada y se vió que no hubo incremento de sustancias no deseadas como los alérgenos.

● Tras 1400 análisis de composición de la nueva soja, el contenido en nutrientes y antinutrientes respecto a la tradicional era prácticamente igual. Agencias reguladoras de 13 países dieron el visto bueno a esta soja, y en EEUU la inmensa mayoría de la gente la toma y nunca ha causado efectos negativos. 

Entonces ¿Por qué no se consumen alimentos transgénicos? La UE acumula largos retrasos en aprobación de transgénicos, variedades que no reciben el visto bueno pese a haber sido certificadas como seguras por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) y pese a contar con un sistema de autorización muy claro. Esta situación está haciendo menos competitivo al sector agrario y está poniendo en riesgo la competitividad del sector ganadero.

Hasta la primavera de 2015, la normativa europea sobre OMGs permitía, a través de la cláusula de salvaguarda, establecer moratorias en el cultivo de transgénicos si se encontraban evidencias científicas de riesgo. Las evidencias debían ser estudiadas por la EFSA. Si se encontraban riesgos el cultivo sería prohibido en la UE, si la información no era científicamente válida el país tenía que levantar la moratoria

Todos los países europeos que habían prohibido el cultivo de transgénicos antes de la primavera de 2015 lo hacían valiéndose de esta cláusula y ninguno de ellos pudo presentar pruebas científicamente válidas. Esto quiere decir que todas las prohibiciones fueron ilegales. El caso más marcado fue el de Francia, cuya moratoria fue declarada ilegal por el Tribunal de Justicia Europeo, pero aún así siguen manteniendo la misma postura anti-transgénico

En primavera de 2015 entró en vigor una nueva normativa sobre OMGs, un texto creado tras la presión de los lobbies anti-transgénicos que permite a los países prohibir los OMGs por cualquier motivo no científico. El nuevo texto ha legalizado así las prohibiciones y ha dado plena libertad a los países de actuar contra la ciencia, la competitividad del sector y el mercado común.

El ex primer ministro francés, François Fillon, confirmó a los medios que el país galo había pactado con los ecologistas mantener una lucha activa contra los transgénicos a cambio de que los verdes hicieran la vista gorda con las centrales nucleares instaladas en territorio francés.

El etiquetado es obligatorio en la UE para todos los alimentos y piensos que contengan o hayan sido obtenidos a partir de plantas MG cuando esto represente más del 0,9% del ingrediente. Esto permite a los consumidores tomar una decisión informada y libre. Los productos derivados de animales alimentados con piensos MG, algo muy común en la UE, no están etiquetados.”

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